Los enlucidos interiores y los revestimientos exteriores crean recubrimientos continuos y sin juntas sobre la superficie de paredes y techos. La función de estos revestimientos aplicados en estado húmedo es proteger los elementos constructivos, conseguir superficies lisas y servir de base para pinturas u otros revestimientos (como aplacados, paneles, etc.). Estos recubrimientos, similares a un mortero, utilizan normalmente cal, cemento o yeso como aglomerantes y pueden prepararse completamente en obra o utilizarse a partir de mezclas secas prefabricadas.
1. Enlucido
El espesor habitual del enlucido interior es de 1 a 1,5 centímetros. Tras el enlucido final o capa de afinado, la superficie suele pintarse o empapelarse. El enlucido se aplica normalmente en varias capas:
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Primero, se crea una capa de agarre mediante un salpicado o se aplica una imprimación.
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Después, se aplica una capa base con mortero de yeso o de cal-cemento, con un espesor de 10 a 12 mm y un tamaño de árido de 0 a 4 mm.
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Por último, se aplica una capa de acabado más fina, de 2 a 5 mm de espesor, con un árido más fino (0 a 1,5 mm).
Cuando se exige un acabado de menor calidad, o cuando el enlucido va a quedar cubierto por otro revestimiento, es suficiente aplicar el enlucido en una sola capa, realizando el alisado directamente sobre esa capa.
2. Revestimiento exterior.
A diferencia de los enlucidos interiores, los exteriores deben resistir las condiciones meteorológicas , comoel sol, el viento, la lluvia las heladas y los cambios de temperatura. La ejecución del revestimiento sigue principios y fases similares al enlucido, pero en este caso la capa final es mucho más resistente y suele tener un acabado más grueso o texturizado. La capa de acabado puede ser: Un revestimiento tradicional con áridos, un revestimiento decorativo de capa gruesa o fina, o un revestimiento de capa fina a base de silicatos, resinas de silicona o resinas sintéticas.
a) Revestimiento de capa fina
Actualmente, la solución más utilizada es el revestimiento de capa fina, cuya capa de acabado, con un espesor máximo de 5 mm, es resistente a la intemperie, repelente al agua, lavable y permeable al vapor.. Para aplicar la imprimación bien mezclada, se requiere una temperatura superior a 10 °C, y esta se extiende con brocha o rodillo. El mortero de revestimiento es una mezcla húmeda preparada en fábrica, que, una vez bien removida, puede aplicarse 24 horas después de que la imprimación haya secado. La fachada debe dividirse en paños, de modo que cada superficie se pueda revestir en una sola operación continua, evitando juntas visibles. La aplicación se realiza con lllana o fratás de plástico, trabajando de arriba hacia abajo. El acabado final puede texturizarse (rayado o raspado) distribuyendo el árido dentro del revestimiento mediante un fratás de plástico duro o de madera.
b) Revestimiento tipo SATE
Un tipo especial de revestimiento es el sistema SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior). El aislamiento térmico, normalmente de poliestireno expandido (EPS) o lana mineral, se fija mecánicamente directamente al soporte del muro mediante adhesivo y espigas. Sobre el aislamiento se ejecuta una capa de regularización con mortero adhesivo, en la que se embebe una malla de refuerzo (para evitar fisuras). La superficie se alisa con llana. Sobre esta superficie se aplica la imprimación y posteriormente el revestimiento de capa fina, siguiendo el procedimiento descrito anteriormente.
c) Revestimiento de zócalo
Los zócalos requieren una protección especial, para la cual son muy adecuados los revestimientos de capa fina a base de resinas, ya que incorporan áridos coloreados que proporcionan mayor resistencia mecánica y frente a la humedad. Cuando es necesario un aislamiento térmico, se utiliza poliestireno extrusionado (XPS), que es impermeable, colocado bajo el revestimiento. Encima del zócalo debe instalarse un perfil de aluminio con goterón, y deben colocarse láminas impermeabilizantes fijadas por detrás o por encima del aislamiento del zócalo, para evitar la entrada de agua.